Hoy es un día diferente. Un día especial. Un día para estar más que orgullosos de ser colombianos. ¡No! La Selección Colombia no ganó una importante copa de fútbol a nivel mundial, donde los protagonistas son unos pocos. ¡No! ¡Menos! No le dieron a una mujer colombiana el titulo de la más bella del mundo en un concurso de belleza; donde la protagonista es una sola.

Hoy es un día especial; repito, y los protagonistas somos todos y cada unos de los que hemos nacido en las entrañas de este país; a lo largo y ancho de Colombia. Hoy es un día especial, vuelvo y repito, porque sucede algo que, tal vez escapa de nuestros sentidos, y va más allá de lo que se celebra hoy en el calendario: LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA; de la cual ya muchos se habrán dado cuenta y estarán pensando que voy a darles una cátedra de historia sobre tal magno acontecimiento.

No es una lección de historia

En esta ocasión no les voy a hablar de eso; para eso están los noticieros y otros portales por si quieren refrescar la memoria. Sobre lo que pretendo comunicarles, es sobre el sentimiento que va ligado al hecho histórico de la Independencia. Ese sentimiento que se renueva hoy, como si de un suceso onírico se tratará, y que cada centímetro de tierra que conforma este país, cada planta que pobla el suelo colombiano y montaña que se levanta majestuosamente en las laderas de nuestras ciudades, recuerdan el día en que cesó la horrible noche.

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Photo by Char R

La esencia del día

Este día; nos invita a recordar que, intrínsecamente, tenemos ligado a nuestra alma, un espíritu de valerosidad, que nos permite luchar contra todas las adversidades y no nos deja desfallecer. Tal cosa, me recuerda a lo que dijo cierta vez Nietzsche: “Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar cualquier cómo”. 

Se podría decir que, tal vez, toda nuestra esencia se resume en esa frase; y en efecto ese porqué, fue lo que impulsó a esas personas que en 1810, aún sin tener mayor conocimientos, y sin pertenecer a un poderoso ejercito, se rebelaron contra la corona española, e insuflados sus pechos de una valentía y un amor por este país que sobrepasaba sus límites y era mayor que ellos mismos; se armaron de fuerza, se enfrentaron y pelearon contra un sistema que les estaba robando la identidad y el sentido de ser lo que somos. Porque, la libertad era más importante, mucho más que sus propias vidas.

Y es, gracias a ellos, a esos campesinos humildes y sencillos, que hoy podemos sacar nuestra bandera tricolor, y colgarla en la fachada de nuestras casas. Por ellos; hoy podemos decir a viva voz: ¡Oh, gloria inmarcesible!
¡Oh, júbilo inmortal! Y entonar ese Himno,, el tuyo, el nuestro, tan precioso, tan diciente; que cuando lo cantamos con el alma y el corazón, llena nuestro ser de ese sentimiento que nos hace sentir como David frente a Goliat.

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Photo by orzalaga

Experiméntalo tú mismo

Y si no me crees; sal a la calle, al balcón, a la terraza o al patio de tu casa; quédate de pie por un momento; cierra los ojos; respira y deja que ese sentimiento colombiano de independencia, de fuerza, de valentía, invada cada espacio de tu cuerpo; y así te des cuenta que eres único; que todo lo puedes; que como colombianos somos berracos, y los problemas no son más grandes que nosotros.

Dicho esto, no me queda más que desearles a cada uno de ustedes: ¡FELIZ 20 DE JULIO!

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Written by Ruben Balanta
Estudiante de psicología e investigador por vocación de la Universidad del Magdalena. Amante de las letras, el café, los pequeños pequeños momentos, lo raro y lo nuevo. Soñador empedernido. Perfecto imperfecto. En un mundo donde abunda la normalidad, quizás, los más "normales", son los llamados "locos".